Bandera de la Alaska rusa
¿Cómo llegamos a América?
Hay que recordar que lo que llamamos la Edad Media no funciona exactamente para Rusia, ya que estamos hablando de una historia de Europa Occidental. Es decir, mientras Europa ya iba saliendo de la Edad Media, Rusia todavía tenía un gobierno feudal dividido en principados o ciudades-estado y además tenía un dominio de los mongoles-tártaros que llevaba casi dos siglos y medio. En 1502 el principado de Moscovia, junto con kanatos tártaros aliados derrota definitivamente a los mongoles (Horda de Oro). Así empezó a adjudicarse territorio tras territorio: primero cayeron Kazán y Astraján, después, bajo Pedro I triunfaron sobre los lituanos y polacos, ganando una salida al Mar Báltico. Imagínate que entre los siglos XV y XVI los rusos sextuplicaron su territorio.
Como la victoria sobre los lituanos y polacos no fue nada fácil, los rusos buscaron extenderse hacia el oeste a través de Siberia. Entonces, tenemos un territorio inhóspito con muchos pueblos con poca organización militar, y que ofrecen poca resistencia a los avances por parte de cosacos y de familias comerciantes que recibieron permiso del zar para explotar a placer los recursos naturales. En un siglo lograron dominar toda la parte norte de Asia, por lo que era cuestión de tiempo para que dieran el salto por el Estrecho de Bering.
Bajo el gobierno de la zarina Catalina II (1762-96), el comerciante Григорий Иванович Шеликов (Grigory Shélijov) se asoció en 1784 con los hermanos Golikov para crecer en el comercio, por lo que ocuparon la isla Kodiak, ya en Alaska, para comercial pieles de foca y de castor. Ante el éxito, el zar Pablo I (1796-1801) creó la Compañía Ruso Americana (Русско Американская Торговая Комания, Russka Amierikánskaya Targóvaya Kampániya) para expandirse a América del Norte, las Islas Aleutianas y las Kuriles (no te pierdas ese capítulo) y así explotar comercialmente sus recursos.
¿Qué hicieron los rusos en América?
Más tarde, mientras había mucho escándalo por las Guerras de Independencia de las colonias inglesas y españolas de América y las Guerras Napoleónicas, el zar Alejandro II (1801-1825) empezó su lucha por tener posesiones en este continente, que consistió en confrontar a Estados Unidos que empezaban a expandirse. Primero, fundó en 1812 justo en la Bahía de San Francisco el Fuerte Ross, primer asentamiento en California. Aquí hay contactos con el gobierno mexicano, donde si bien Rusia no reconocía a esta joven república, sabía que le convenía llevar más la fiesta en paz.
¿Por qué no duraron mucho tiempo por acá?
Es cierto que empezaron a desarrollarse en Alaska y ahí nadie les discutió su dominio durante casi un siglo. El problema empezó en California, ya que antes de que Estados Unidos le arrebatara el territorio a México, ya habían empezado a mandar pescadores, lo cual causaba quejas y malestar a los rusos. ¿Recuerdas la Doctrina Monroe (América para los americanos)? Pues con esta doctrina, Estados Unidos se propuso sacar a Rusia del continente. Primero, en 1841, ellos presionaron a la Compañía Ruso Americana para que le vendiera el Fort Ross al capitán John Sutter. Después, en 1854 empezaron las negociaciones para comprar Alaska (por cierto, su nombre en ruso es Аляска, Alyáska), que se interrumpieron por la Guerra de Crimea y la Guerra Civil de Estados Unidos). Empezaron de nuevo en 1866 y el 3 de marzo de 1867, Estados Unidos le compró a Rusia Alaska, las Islas Aleutianas, San Lorenzo y la Isla Diomeda en 7.2 millones de dólares.
¿Por qué Rusia vendió a Alaska?
Hay varias razones principales:
- La presión de Estados Unidos para expandirse al oeste, con el fin de reclamar su papel de potencia en el Pacífico.
- La apertura comercial de Japón, medio a la fuerza por parte del Comodoro Matthew Perry, que le trajo dolores de cabeza a los rusos, que hasta antes de esas negociaciones,dominaban el comercio en el Pacífico.
- Tras la Guerra de Crimea que le proporcionó una severa derrota a Rusia, los gastos crecieron y la flota era insuficiente para defender esa posesión. Para ellos ya no era rentable tener una posesión fuera de su alcance, tan grande y deshabitada.
- Sobreexplotación de la caza. Como sabemos, cuando hay demasiada caza, las especies no se reproducen como deberían. Por lo tanto, eso ya era una sangría a la economía del imperio.
- Inglaterra y Francia en su afán expansionista y comercial empezaron a meter presión para el comercio. Entonces, Rusia pensó que si le vendía a Estados Unidos ese territorio, sería su aliado para evitar que Japón creciera y que Inglaterra y Francia dejaran de presionar. El tiempo demostró que fue una pésima decisión.
Su legado
En general, además del comercio, el legado ruso en América fue más que nada de evangelización: hay casi 90 iglesias ortodoxas rusas que brindan servicio a 20 000 feligreses. Además, esa evangelización fue parecida a la que hizo Fray Bartolomé de las Casas por acá: el padre Iván Veniamínov (Иван Веняминов) hizo un gran esfuerzo para idear el alfabeto y la gramática del idioma aleutiano. Sobra decir que los rusos se opusieron a la explotación y esclavitud del pueblo aleutiano. Esto dio una identidad indígena muy fuerte entre los distintos pueblos que habitan esas tierras.
Ahora, te dejo un pequeño resumen de lo que aprendiste esta vez:
- La expansión acelerada del Imperio Ruso llevó a una colonización de la parte noroeste de América. Duraron casi un siglo en Alaska, explotando los recursos y comercializando prácticamente sin rival. Todo esto lo logró la Compañía Ruso-Americana
- Durante 30 años tuvieron presencia en California con el Fort Ross. Esto confirma en que hubo contacto entre mexicanos y rusos en el siglo XIX.
- Como parte de la Doctrina Monroe, Estados Unidos primero sacó a los rusos de California y luego logró que le vendieran Alaska.
- Rusia, por más que quisiera, ya no podía mantener a Alaska por razones militares, económicas y para evitar más presión en el Pacífico.
- En general, el legado ruso en Alaska es de evangelización y de un sentido de identidad para los pueblos indígenas.
En fin, es todo por hoy. Espero te haya gustado este breve recorrido por la historia, pero no es todo. Aún hay más y me vas a acompañar, mi querido amigo. До свидания!






























































